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jueves, 23 de julio de 2009

Basura electoral



Después de ver rápidamente lo que ha ocurrido con los partidos políticos después de las elecciones, el panorama es más que desolador. El PAN y el PRD aceleran su proceso de descomposición. Lo único que podría salvar al primero es que el gobierno de Felipe Calderón realizara modificaciones sustanciales a la situación nacional, lo que parece muy difícil en el contexto de la crisis económica global. En cuanto al PRD no resulta sencillo especular cómo o de dónde puede restaurar su capital perdido y cerrar sus heridas internas. El PVEM, uno de los "triunfadores" lo fue para su propio beneficio, no para el de sus electores. Su distorsionada ideología que promueve la pena de muerte lo condujo al desconocimiento del Partido Verde Europeo. Los analistas más críticos consideran que "no tiene nada de ecologista" , que es "una franquicia familiar", "un negocio", "un partido oportunista que se ha aliado con quien le ha convenido en cada elección". ¿Quién nos iba a decir que tendríamos que depositar de nuevo nuestras esperanzas en el PRI?

lunes, 15 de junio de 2009

"Prometer no empobrece"


En este contexto de promesas falsas y verdaderas, está saliendo a relucir una interesante campaña audiovisual que cuenta con su propio canal en Youtube: La factura. En ésta se presentan varios testiomoniales donde personajes bastante cotidianos se quejan de todo lo incumplido por los gobierno panistas bajo el eje de un deprimente refrán: "prometer no empobrece, dar es lo que aniquila". Los casos que se plantean allí son muy cercanos a nosotros y giran en torno al desempleo. La crítica cala hondo tomando en cuenta que el presidente actual se promocionó como "presidente el empleo". Jóvenes y personas maduras acusan: "Nos prometieron muchas cosas y no han cumplido nada". "Han jugado con las esperanzas de la gente". Estos segmentos filmados parecen un poco dramáticos y sin duda el PRI los subió como parte de su estrategia electoral, pero la verdad tocan fibras sensibles porque exhiben fenómenos que vemos a diario: un profesionista dedicado a barrendero, un joven que sólo puede vivir de limpar parabrisas, una mujer condenada a vivir lavando trastes porque su marido fue asesinado en un asalto. ¿Crees que en las próximas elecciones el PAN pague la factura de sus promesas incumplidas? Lo más emocionante es que nosotros vamos a decidirlo y vamos a saber que tenemos que, de ahora en adelante, tenemos que reclamar todo lo que nos corresponde.

lunes, 8 de junio de 2009

¿Qué hacer entonces?


Este horizonte desmotiva al electorado y hasta a los candidatos. Los propios candidatos del PRI han señalado que en el Estado de México podría haber un abstencionismo de hasta 70% (ver la nota http://www.eluniversal.com.mx/elecciones/440.html). Y la pregunta que nos hacemos ahora es ¿votar o no votar? Sin duda muchos de nosotros estamos a disgusto con actores y partidos políticos y practicar el abstencionismo activo nos parece una forma adecuada de expresarlo. Sin embargo, eso tiene muchos tintes de berrinche y refleja una mala disposición a participar. Estamos olvidando que, en el tiempo actual, nuestra participación política no debe limitarse al día de las elecciones. Consiste, más bien, en cobrar conciencia de los grandes problemas nacionales y en pensar estrategias para resolverlos día a día. En hacernos escuchar por los partidos existentes, o en dar forma a opciones nuevas más sensibles y adecuadas a nuestras ideas para que, en las jornadas electorales, hallemos una oferta más acorde con nuestros intereses. Si los partidos que se están presentando a las elecciones no nos convencen es porque no hemos trabajado lo suficiente para obtener mejores opciones. Participar en las próximas elecciones es fundamental para modificar esta actitud. No se trata de llegar a las urnas y elegir por capricho o enojo. Se trata de comenzar desde ahora a estudiar los perfiles de los partidos y sus propuestas y seleccionar a aquel que, aunque sea remotamente, se vincule con nuestras ideas. El verdadero trabajo comenzará después de la jornada electoral. ¿Cómo? Siguiendo de cerca las acciones y decisiones que se toman. Haciendo oír nuestra voz y construyendo una oferta electoral más fuerte e interesante para las próximas elecciones. Abstenerse es renunciar a todo ello y escapar a una tarea que nos corresponde llevar a cabo. La principal responsabilidad de esa misión está en la juventud que debe aprovechar su fuerza y poder para transformar a México. Infórmate y emite un voto efectivo. Quizá el 5 de julio no represente la culminación de tus aspiraciones políticas, pero puede tratarse de un primer paso importante.

El fantasma del abstencionismo


Estamos a menos de un mes de las elecciones del 5 de julio. Los periódicos más importantes del país y algunas páginas de internet no mencionan, como en otras épocas, la competencia cerrada entre partidos o candidatos rivales, sino la amenaza del abstencionismo. ¿En qué consiste? En no expresar ninguna preferencia; es decir, en no votar y dejar que decidan quienes sí votan. Existen dos formas de practicarlo. El abstencionismo pasivo consiste, simplemente, en no acudir a las urnas. El abstencionismo activo consiste en acudir y realizar todo el trámite para votar, pero dejar la boleta en blanco o anularla; por ejemplo, tachando dos casillas de ésta o tachándola por completo. Ambos tipos de abstencionismo se presentan en todas las elecciones del mundo y también en las de México. El abstencionismo que más se practica es el pasivo. Lo más preocupante es cuando los niveles crecen. De acuerdo con el Instituto Federal Electoral en las elecciones de 2006 había 71,374,373 personas inscritas en la lista nominal. Sin embargo, sólo se emitieron 41,195,198 votos (alrededor de treinta millones menos). Por otra parte, se anularon 1,033,665; es decir, el 2.51%. En mayo de 2009 el periódico Reforma llevó a cabo un sondeo de opinión y halló en su muestra que: a) Sólo 42% tienen intención de acudir a votar y b) La posibilidad total de anulación de voto es de 10%, cifra que representa un peligroso avance del abstencionismo.

viernes, 15 de mayo de 2009

La división política del Distrito Federal



En nuestra revisión de la estructura administrativa del gobierno mexicano ya mencionamos a los municipios, las unidades básicas dentro de un estado. El caso de la ciudad de México, Distrito Federal, es distinto. No está dividida en municipios, sino en 16 delegaciones políticas (Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan, Venustiano Carranza y Xochimilco). Su gran diferencia con respecto a los municipios es que las delegaciones no cuentan con cabildos o ayuntamientos sino, en teoría, con Comités Vecinales que, sin embargo, sólo se eligieron una vez, en 1998. Al mando del Distrito Federal se encuentra un llamado "Jefe de Gobierno", que se elige por voto universal, un cambio muy interesante a partir de 2000, ya que antes este funcionario era nombrado por el presidente de la república. El Distrito Federal no cuenta con una Cámara de Diputados como tal, sino con una Asamblea Legislativa que tiene las mismas funciones y actualmente se encuentra en su IV Legislatura. En las elecciones de julio de 2009 se votará por los 16 delegados y los 66 integrantes de la Asamblea (40 de mayoría relativa y 26 de representación proporcional). ¿Lo sabías? Apostamos a que la gran mayoría de los habitantes del D. F. ignoran esta noticia y menos aún conocen a los candidatos propuestos por los diferentes partidos. Esto parece muy mal, tomando en cuenta los enormes problemas de la ciudad y la urgencia de resolverlos para vivir mejor.

martes, 17 de marzo de 2009

La soberanía popular


La soberanía es el poder de una nación para tomar decisiones y determinar el rumbo que seguirá. Por siglos ese poder recayó en una figura central: el rey o soberano cuya voluntad debía acatarse sin cuestionamientos. En el siglo XVIII el filósofo francés Juan Jacobo Rousseau, uno de los impulsores ideológicos de la Revolución Francesa, dio un giro muy importante a este concepto. En su filosofía política la soberanía ya no recae en un rey voluntarioso, sino en el pueblo que, a través de un contrato social, otorga poder al gobierno. En la sociedad todas las personas son iguales y lo que debe respetarse es la voluntad general de los habitantes de un territorio sin excluir a ninguno de ellos. La soberanía popular cobró fuerza a fines de ese siglo y está en la base de todas las democracias modernas en las que, en teoría, es el pueblo quien tiene el poder. Como hemos visto ese es un principio central de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. ¿Crees que en la práctica el poder está en el pueblo? ¿Te consideras representado en el gobierno actual? ¿Te parece que los presidentes mexicanos respetan la soberanía popular o que proceden como los reyes de la antigüedad?

viernes, 6 de febrero de 2009

Participación ciudadana



Junto con la democracia se ha desarrollado el principio de participación ciudadana. Mediante éste se trata de que los ciudanos comunes (no importa que no pertenezcan a un partido político o no tengan cargos oficiales) tomen parte en las decisiones del gobierno. Como resulta difícil que un ciudadano solo haga oír su voz, la participación ciudadana suele organizarse en grupos. Entre estos grupos podemos mencionar las juntas o consejos ciudadanos que evalúan las acciones de los gobiernos (por ejemplo, del jefe de una delegación o del presidente de un municipio). También están las organizaciones no gubernamentales que defienden algunas causas importantes ante los gobiernos y revisan su trabajo con respecto a temas de gran importancia; por ejemplo, la situación de los derechos humanos. Gracias a estas organizaciones, en las que los movimientos juveniles pueden tomar un papel decisivo, los ciudadanos participan constantemente en la vida nacional. No se limitan al día de las elecciones: ejercen día a día su derecho a orientar el rumbo de la nación y construyen así una democracia cada vez más fuerte. En México la participación ciudadana ha cobrado gran fuerza durante los últimos veinte años. Sin embargo, son escasas las organizaciones juveniles de este tipo. Por distracción y desinterés los jóvenes mexicanos están perdiendo la oportunidad de construir el país que desean. ¿Qué puede hacerse?